Concurso Pescante de Hermigua
cuatro puntos suspensivos . . . .
Habilitación del Pescante de Las Flores
Propuesta para el Concurso de rehabilitación del Pescante de Hermigua
+año: 2025
+fase: concurso de ideas
+equipo: Fernando Arocha Ferreiro, Deiene González Uriarte
LOS CUATRO ARGUMENTOS . . . .
La presente propuesta parte en primer lugar del análisis profundo de la historia del lugar y de toda la documentación de la que se ha dispuesto en esta fase de licitación. Con el afán de obtener la mejor información posible nos hemos puesto en contacto con cada uno de los expertos en cada campo, tal y como se ha reflejado en los apartados anteriores, de modo que podemos afirmar que la siguiente propuesta técnica se basa en el conocimiento de quienes mejor conocen la historia del pescante y sus condicionantes técnicos.
Con el objetivo de estructurar la propuesta para una mejor comprensión, se ordenan las ideas en cuatro argumentos como cuatro pilares fundamentales del presente proyecto:
i. “La ruina es bella[1]. Poner en valor lo existente por encima de nuevos añadidos.”
El primer argumento en el que articulamos la propuesta es la puesta en valor de los elementos existentes que han sobrevivido casi 100 años desde su construcción, utilización y posterior decadencia. Estos elementos nos hablan de un pasado reciente de vital importancia para el norte de La Gomera, y nos cuentan un relato a diferentes escalas. Por un lado, tenemos la escala paisajística en la que el conjunto del Pescante de Hermigua es visible desde múltiples puntos alejados, conformando durante todo el siglo XX el paisaje litoral de Hermigua que hoy conocemos, o lo que comúnmente se conoce como el ‘skyline’ del lugar. Este paisaje asumido y conocido no debe alterarse mediante la inserción de nuevos elementos que reconfiguren el paisaje conocido de El Pescante.
Por el contrario, creemos que la intervención a realizar debe poner en valor todo el conjunto de infraestructuras del antiguo pescante, sin alterar o modificar aquellos elementos considerados como originales. Los nuevos añadidos, que deben diferenciarse visualmente de aquellos originales según la Ley de Patrimonio Nacional, no deben tener un impacto visual superior a los vestigios del pasado, de forma que la mirada del visitante se centre en los elementos de valor histórico, quedando los nuevos añadidos en un segundo plano de lectura. Rechazamos, por tanto, la incorporación de una nueva estructura metálica que se pose sobre los restos del segundo pescante basándonos en varios motivos:
1. La grúa del segundo pescante nunca llegó a ejecutarse, y por tanto no puede imitarse algo que nunca existió.
2. Una estructura en forma de cerchas de acero similar a la que sí existió en el primer pescante tendría un volumen e impacto visual tan grande, que alteraría la visión limpia de los cuatro prismas, desvirtuando la lectura de los elementos originales y los añadidos.
3. El mantenimiento anual de una estructura de acero de esas dimensiones conllevaría unos costes inasumibles para el Ayuntamiento de Hermigua o el Cabildo de La Gomera, condenado la obra al fracaso.
Por el contrario, proponemos un elemento lineal, sencillo, fabricado en madera laminada de iroko, que no compite visualmente con los prismas y que se diferencia claramente de las estructuras originales, sin acarrear costes de mantenimiento anual.
ii. “Centro de Interpretación del Pescante de Hermigua. Conjunto histórico industrial”
La declaración como Bien de Interés Cultural del pescante de Hermigua debe poner en valor el conjunto histórico industrial, en el que tanto valor tiene el primer pescante que estuvo en uso, como lo tienen las ruinas del inacabado segundo pescante, así como las plataformas anexas y el camino a la zona. Todos estos elementos deben formar parte del Entorno de Protección que marque la ficha de catalogación, y en base a ellos debe realizarse un proyecto unitario que englobe todas las actuaciones. Creemos que no es positivo realizar proyectos independientes para intervenir en elementos por separado, y que las intervenciones en todo el conjunto deben ser unitarias, pudiendo establecerse fases de ejecución si así fuese requerido por razones económicas o técnicas.
En este sentido, en el Plan Insular de Ordenación de La Gomera se expone que “se permite la restauración del primer pescante y el acondicionamiento para su uso público adecuado (mirador, cafetería, restaurante o análogos) de las pilastras del segundo (que nunca llegó a funcionar como tal) mediante la realización de un proyecto conjunto e imaginativo que revitalice el valor etnográfico y paisajístico de estos restos singulares y su entorno y al tiempo permita optimizar las obras de acondicionamiento del acceso, ya realizadas.”. Debemos matizar que la “restauración” del primer pescante debe referirse a la de su pila de hormigón, ya que la “reconstrucción” de la estructura que fue desmantelada en 1958 no debería llevarse a cabo bajo ningún concepto, pues entraríamos en las prohibiciones que establece la Ley de Patrimonio Nacional y la Ley de Patrimonio de Canarias en cuanto a “reconstrucciones”, las cuales están totalmente desaconsejadas, permitiéndose únicamente en situaciones muy excepcionales en las que dichas reconstrucciones se lleven a cabo utilizando los materiales originales que aún se conservan. En el caso del Primer Pescante, los materiales fueron reutilizados o revendidos como chatarra, por lo que no cabe reconstrucción de esta estructura.
Por otro lado, sí coincidimos en que la intervención deba ser unitaria, poniéndose en valor el conjunto de elementos supervivientes, creándose el Centro de Interpretación de Los Pescantes de Hermigua, y en un acondicionamiento global de la zona, que permita la correcta lectura del conjunto para los visitantes, y que este acondicionamiento conjugue los usos culturales con los recreativos de la zona de baños.
En este sentido, debemos reiterar que, si las reconstrucciones de elementos desaparecidos no están permitidas para no caer en los denominados ‘falsos históricos’ mucho menos cabría la construcción que “imite” a un elemento que nunca llegó a existir, -refiriéndonos al segundo pescante-, puesto que se tergiversaría aún más la historia que se quiere transmitir al visitante.
iii. “Construcción ecológica en el siglo XXI. Madera >> Acero”.
En apartados y argumentos anteriores hemos sugerido por qué no deberíamos utilizar una estructura triangulada de acero desde un punto de vista conceptual por su similitud con las estructuras del pasado. Sin embargo, en este apartado entraremos en detalle en cuestiones técnicas que nos desaconsejan la utilización de metales en un clima tan agresivo como el de la costa de Hermigua.
Consultados expertos en construcciones navales y portuarias nos desaconsejan el uso de aceros, incluidos los aceros inoxidables para una estructura de este tipo. Cualquier estructura de acero que se instale en el entorno del pescante sufrirá la agresividad de las sales marinas que se depositarán sobre la estructura, y con el tiempo corroerán el metal. Si en los años 1950 ya se había tomado nota de los costes de mantenimiento del primer pescante, los cuales incluían el repintado completo cada dos años, esos costes volverían a aparecer si se optase por una estructura de acero.
Sólo se nos ha aconsejado el uso de aceros inoxidables AISI 316 o A5/A6 para uniones y tornillería, y con espesores considerables, y, por el contrario, se recomienda que el resto de estructuras de acero queden completamente revestidas por otros materiales, lo que desdibujaría la lectura de las barras de cualquier tipo de cercha.
Por el contrario, hemos optado desde un inicio por un material que juegue a favor del ambiente marino, la madera, que bajo condiciones concretas es capaz de aguantar durante siglos sin perder capacidad estructural, como es el caso de las ciudades de Ámsterdam y Venecia[2], o construcciones medievales con elementos estructurales de madera de más de 800 años de antigüedad[3]. Para ello, se ha contado con el asesoramiento técnico de EGOIN SA, empresa del País Vasco líder en la fabricación de elementos de madera laminada encolada.
La solución propuesta ha sido la creación de una viga cajón en forma de U, de madera laminada encolada de Iroko (M. excelsa), es decir, de madera tropical, debido a sus propiedades de alta resistencia al ambiente marino y a la humedad en general, y su alta densidad, lo cual le confiere unas altas capacidades de resistencia estructural y ambiental.
Contrariamente a lo que se pueda pensar, el ambiente marino y la película de sal que se forme, resulta beneficiosa para la madera, ya que genera una capa de protección adicional que la protege de hongos e insectos xilófagos[4], que podrían afectar a la madera debido al alto contenido en humedad en la costa.
Por otro lado, la madera laminada suministrada por EGOIN SA cuenta con certificados de procedencia PEFC, FSC y cumple con la normativa de aplicación AENOR UNE-EN, por lo que se certificaría la construcción sostenible de la pasarela como LEED “Green Building”.
iv. “Viabilidad constructiva. Ejecución, medios auxiliares, vida útil y mantenimiento”
Uno de los grandes condicionantes de la intervención en los prismas del segundo pescante es el proceso constructivo. Es muy probable que ya en 1932 este fuese uno de los factores determinantes para abandonar su construcción, además de los condicionantes socio- económicos ya mencionados en apartados anteriores. La denominada “baja de Las Flores” donde los prismas se encuentran cimentados suponen un reto constructivo que entraña múltiples condicionantes...
En primer lugar, de acceso. La única vía por tierra es el camino excavado en la montaña que se ejecutó en la década de 1930. Este camino de escaso ancho en el que en algunos puntos no se sobrepasan los 3 metros entre la montaña y el quitamiedos, no permite el paso de camiones de gran longitud, y por tanto la maquinaria pesada como grúas debería descartarse por razones logísticas.
Otros medios como el aéreo; mediante helicóptero que pudiera posar una estructura terminada sobre los prismas se descarta debido a su alto coste y complejidad de la operación. Y el mar de Hermigua y las bajas rocosas que afloran junto a los prismas impide las labores de trabajo con un barco grúa.
Por tanto, la única solución viable es la de trabajar con medios auxiliares y materiales de pequeñas dimensiones que deban ensamblarse in situ, del mismo modo que los que se hubiesen empleado en la década de 1930 en la construcción del segundo pescante.
La solución propuesta se basa en la construcción provisional de una estructura tubular de acero galvanizada estandarizada, utilizadas habitualmente para cimbra y otros trabajos auxiliares, de forma que se desarrolle una estructura tipo puente que va creciendo por fases, en primer lugar, en voladizo desde la plataforma en tierra, y que se convertirá en puente con doble apoyo en cuanto alcance la estructura del primer prisma. Una vez alcanzado el primer prisma, se repite la secuencia, formando un nuevo voladizo al que se le agregan barras hasta alcanzar el siguiente prisma, formando un nuevo puente, repitiendo el proceso dos veces más.
Con esta estructura auxiliar ya montada, y con las medidas de seguridad y salud implementadas, entre las que se deberá colocar una red salvavidas bajo el puente provisional, podrá acometerse el acondicionamiento de las nuevas cimentaciones sobre los prismas, y finalmente la colocación de la nueva pasarela.
La pasarela de madera laminada encolada (MLE) de madera de iroko será suministrada desde el País Vasco en tramos de 5,4m de longitud, para un total de 14 piezas y una longitud total de 75,60 m., los cuales serán ensamblados in situ mediante placas de anclaje y tornillería de acero inoxidable AISI316 de grado marino.
[1] La frase “La ruina es bella” se le suele atribuir, en el contexto del debate sobre restauración y conservación patrimonial, a pensadores como John Ruskin o defensores de la estética romántica de las ruinas
[2]Las cimentaciones de madera de las ciudades de Venecia y Ámsterdam funcionan desde hace entre 100 y 500 años. G. Pagella, 2025.
[3]“Diversas obras en Europa, demuestran que la durabilidad asignada por la tabla puede superarse ampliamente como sería el caso, por ejemplo, de las iglesias medievales noruegas donde elementos estructurales […] llevan en pie unos 800 años.” 2013. Guía de la Madera. Capítulo 2, pág. 22. Confemadera Hábitat.
[4] Karin Abrahamsson, 2020. “Load bearing Structural Elements of Glulam in Marine Environment”





